Las tendencias cambian, pero algunas llegan para quedarse. El estilo afrobohemio es una de ellas: una forma de decorar que mezcla raíces, texturas, calma y personalidad, y que en 2026 se consolida como una de las grandes apuestas en interiorismo.
No es un estilo rígido ni perfecto. Es más bien una sensación. Un hogar vivido, con piezas que cuentan algo y espacios que se sienten auténticos. ¿Te suena?
El estilo afrobohemio combina la esencia del boho con influencias africanas, artesanales y naturales. Es cálido, imperfecto y muy conectado con lo orgánico.
No busca simetría ni minimalismo extremo, sino equilibrio entre materiales, texturas y emociones.
La paleta afrobohemia huye del blanco puro y apuesta por tonos que recuerdan a la naturaleza y a la tierra.
Colores que envuelven sin oscurecer y que funcionan bien durante todo el año.
Si hay algo que define este estilo es el tacto. La decoración afrobohemia se siente tanto como se ve.
Nada brillante, nada artificial. Todo con imperfecciones bonitas.
No hace falta cambiarlo todo. De hecho, este estilo funciona mejor cuando se incorpora poco a poco.
Un sillón de fibras naturales, una lámpara de fibras, una alfombra con textura o una mesa de madera robusta.
Mejor pocas piezas bien elegidas que muchas sin historia. El afrobohemio valora el espacio, el aire y la calma visual.
En un momento donde buscamos casas más reales, más vividas y menos perfectas, el estilo afrobohemio conecta con algo profundo: la necesidad de sentirnos bien en casa sin seguir normas estrictas.
Es un estilo que no grita tendencia, pero que se nota. Que no pasa de moda rápido. Y que convierte cualquier hogar en un espacio más humano.
El afrobohemio no va de copiar un catálogo. Va de elegir piezas que te representen, de mezclar sin miedo y de crear un hogar que tenga alma.
Si en 2026 buscas una decoración que te acompañe y no te canse, este estilo puede ser un buen punto de partida